..Y te aseguro que ninguna de las 4 son buenas.

A día de hoy, todavía sigo encontrándome con familias que piensan que la solución es la violencia.

Que un bofetón a tiempo ayuda a solucionar las cosas y pone a las personas en el sitio en el que tienen que estar. Porque quieren obediencia ciega, no personas que tengan capacidad crítica y sepan pensar por sí mismos.

Y mucho cuidado porque crees que hablo del bofetón que puedes dar y se ve, pero ten cuidado con aquellos que son invisibles y que lamentablemente duelen muchísimo más, donde no dejan cicatriz visible, pero tan profunda que perdura a lo largo de los años, que hace que personas adultas sean inseguras, no brillen como deberían, humillen a otras por diversión, que tengan disfunciones sociales, que no consigan desarrollar todas sus habilidades, carezcan de empatía, no logren tener relaciones saludables y adaptativas, ya sea con sus amistades. o parejas, etc. etc.

Porque las palabras que sueltas como un bofetón hacen daño. Aunque no veas la marca, aunque no veas la rojez en el rostro. Esa palabra irónica, ese comentario mordaz, esa burla disfrazada de opinión inocua, todo eso va calando y dejando poso.

Un bofetón a tiempo enseña lo siguiente:

1. Que los problemas se solucionan a golpes:

Que las diferencias, los conflictos, las desavenencias, la disparidad de opiniones se resuelven de forma violenta: ya sea con palabras hirientes, atacando, echando balones fuera o utilizando lenguaje hostil. Que además pensar diferente se penaliza porque no hay un espacio para el debate o el diálogo. Es un «o estás conmigo o estás contra mí».

2. Que debes obedecer, sobre todo por miedo más que por respeto:

Porque los padres y madres hemos llegado a pensar que es mejor que nos obedezcan ciegamente en lugar de proporcionar espacios seguros donde ellos puedan expresarse libremente y contra argumentar. Porque queremos la vía rápida, la del:

3. Que los errores se penalizan y castigan:

Porque todos los errores son perfectas y maravillosas oportunidades de crecer, de aprender, de hacer las cosas diferentes, porque es complicado acertar a la primera, porque no siempre se hacen las cosas bien y eso también forma parte de la vida. Caer y levantarse. Equivocarse y reparar o asumir las consecuencias.

Porque de otro modo lo único que conseguiremos es que nuestros hijos oculten sus errores, que ni siquiera se propongan nuevas metas y se conformen. Conseguiremos que les de igual las consecuencias de sus actos y que piensen que tienen derecho a hacer lo que les de la gana porque alguien vendrá a resolver sus «cagadas», despistes o errores. Y la sociedad así funciona. Pero funciona mal. Se desajusta y desregula.

4. Y por último enseña que puede herir o lastimar a las personas que quieres:

Y en esas estamos, parejas que se hacen daño, que no se escriben mensajes o «ghostean», pensando que esa es la forma de relacionarse saludablemente unos con otros. Que podemos dar un golpe y pedir perdón porque es lo que hace todo el mundo. Que podemos ignorar los sentimientos de los demás porque son «muy sensibles». Y así un largo etcétera.

Cuando permites un golpe, enseñas que en lugar de cuidar, proteger o nutrir no sirve para nada, que es mejor utilizar los chantajes, las amenazas, la violencia escondida a través de un lenguaje manipulador.


Si tú eres de estas personas que piensan que un bofetón a tiempo ayuda a controlar el comportamiento de los demás quizás es que todavía no tienes las herramientas necesarias para relacionarte con tus hijos o tus hijas.

Quizás tú recibiste ese tipo de educación y quieres replicarla, quizás no sabes todavía hacerlo diferente . Pero eso no te exime de hacerlo de otra manera. De una manera cuidada y protegiendo esa conexión y bienestar.

Porque, quizás tú recibiste golpes y tampoco estás tan mal, pero te imaginas lo bien que podrías estar si no los hubieras recibido.

Si quieres hacerlo de otra forma, revisa todos los recursos que tengo en la web y que puedes utilizar para cambiar la mirada hacia la infancia y adolescencia y conectar mucho más.

Educar es influir y tu eres la gran influencer de tus hijos.

No lo olvides.

Adelaida.