No hagas por tus hijos lo que ellos pueden hacer por sí mismos

No he podido resistir compartir este vídeo de mis hijas.

Es el vivo reflejo de cómo «nunca deberíamos hacer nada por los niños que ellos puedan hacer por sí mismos»

Así nos lo decían ya hace años dos psicólogos Alfred Adler (médico y psicoterapeuta austriaco, fundador de la psicología individual, que creía que el hombre tiene posibilidades de mejorarse y de progresar en la vida, de reducir sus problemas y, con el tiempo, de llegar a un ajuste casi perfecto de su proceso vital)  y su discípulo Richard Dreikurs (que continuó desarrollando la psicología individual de su maestro, y a partir de la cual elaboró un método práctico orientado a entender el comportamiento digamos, «erróneo» en niños y a la estimulación del comportamiento «adecuado» o cooperativo evitando el uso de los premios o de los castigos, como corrientes anteriores habían utilizado)

 

 

Digamos, que ambos podríamos decir que son precursores de lo que hoy conocemos como Disciplina Positiva, aunque fueron dos psicólogas américanas, Jane Nelsen y Lynn Lyott, las que aterrizaron las teorías de ambos, les dieron un nombre y las pusieron realmente en práctica, no como un método, sino más bien como una nueva forma de entender las relaciones con los niños; es una actitud en la educación y crianza de nuestros pequeños que aboga por la firmeza y la amabilidad al mismo tiempo teniendo muy presente el RESPETO por uno mismo, los demás y la situación.

 

Te pido disculpas por la calidad del vídeo, no era mi intención compartirlo, sino que lo grabé para mí, pero después decidí que quería compartirlo contigo. En el vídeo, mis hijas estaban jugando en una cuesta que hay al lado del parque cerca de casa y en un momento determinado se plantean que quieren subir la bicicleta al interior del parque (en lugar de utilizar la entrada habilitada para ello)… vete tú a imaginar qué pasaba por sus cabezas cuando decidieron esto, pero yo, sólo me limitaba a observar (y grabar con el móvil, claro).  En un momento del vídeo, se ve que me piden ayuda, y yo les digo que no con la cabeza y mi hija mayor sigue pensando cómo encontrar una solución.

 

El vídeo es largo, unos 4 minutos, pero en ellos se puede ver primero el trabajo en equipo que las niñas hacen para conseguir el objetivo común que es subir la bici y el patinete al parque. Las conversaciones entre ellas no tienen desperdicio, diciendo lo difícil que es subirlo, cuánto pesa la bicicleta, se dan cuenta que el patinete pesa menos y lo suben primero, así tienen una parte del trabajo hecha y se dan instrucciones entre ellas de cómo hacerlo…

Si has llegado al final del vídeo, habrás visto la cara de satisfacción de las dos (sobre todo la cara de Maxi). Cuando ve que casi ha logrado su objetivo empieza a gritar emocionada «¡Lo conseguimos!»…  y sí, ciertamente lo consiguieron ellas solas, sin ayuda de nadie. Sólo de su ingenio, paciencia y tesón.

Cualquiera podría preguntarme porqué no he colaborado con ellas y/o  porqué no las he ayudado. Os digo que dudé si prestarles ayuda o no. Os aseguro que estaba dividida, pero a la vez curiosa por saber hasta dónde iban a ser capaces de llegar.

Lo que tengo muy claro, es que quiero ayudar a mis hijas en todo lo que pueda, y definitivamente aquí queda reflejado que dejando que ellas hagan por sí mismas determinadas cosas,  es precisamente como las estoy ayudando.

YO SÉ que ELLAS son capaces de discernir un plan, para lograr sus objetivos.
Y ELLAS SABEN que YO confío en que pueden hacer lo que se proponen, ellas son conscientes de su potencial y no se dan por vencidas.

Y es que en muchas ocasiones, en nuestro afán por proteger a nuestras «criaturas», nos adelantamos, nos entrometemos, no permitimos que desarrollen todo su potencial, y te entiendo, a mí también me ocurría, era por miedo, era por ayudar, era por acompañar, era por hacer la vida más fácil a esas pequeñas, pero…

¿Qué habrían aprendido si yo hubiera acudido a «rescatarlas«?

Que lo más fácil es llamar a mamá (o a otra persona) para que me saque las castañas del fuego.

YO les habría quitado la posibilidad de experimentar la satisfacción que se siente cuando tras mucho esfuerzo se logra aquello por lo que se ha luchado, la posibilidad de CRECER, la posibilidad de DEMOSTRARSE que pueden, de DESARROLLAR su autoestima, les habría arrebatado el ORGULLO de sentirse CAPACES.

Sé que es más fácil decirles lo que tienen que hacer o incluso hacer las cosas por ellos,  y a corto plazo estarán felices porque han conseguido una satisfacción inmediata y sin tener que poner gran esfuerzo de su parte. Sin embargo, a largo plazo, le hemos quitado una maravillosa oportunidad de entrenarse para futuras experiencias similares.

¿Cuales son los posibles resultados de esta acción por parte de ellas?

  • Si no hubieran conseguido su objetivo (cosa que yo dudé en alguna ocasión), hubieran tenido que lidiar con la frustración, y eso es, aunque nos cueste creerlo, es positivo, nosotros como padres y educadores habríamos probablemente tenido que intervenir para validarle esos sentimientos, acompañarles en esa frustración y dolor, hacerles ver que después de tanto esfuerzo no conseguir lo que uno se propone duele y mucho, y hay que buscar alternativas, probar de otra forma, y sino, conformarnos, porque la vida NO ES UN CAMINO DE ROSAS SIN ESPINAS. En la vida habitualmente hay que luchar por lo que se quiere, y unas cosas se consiguen y otras no. La vida es un cúmulo de cosas, buenas, malas y regulares, que nos acontecen pero de todas ellas debemos aprender.

 

  • Y si lo consiguen, como ha sido en este caso, admirar su fuerza y tesón, disfrutar de esa cara de alegría y felicitarles por lo persistentes que han sido a pesar de las dificultades y hacerles entender que han conseguido las cosas por el esfuerzo que han hecho sin haberse rendido, decirles que ellos deben estar muy orgullosos de sí mismos porque lo han conseguido ellos. De esta forma aumenta su autoestima, cualidad indispensable para un buen crecimiento emocional de los niños y que lamentablemente hoy en día muchos niños y jóvenes carecen de ella.

 

¿Y tú?

¿Prefieres hacerles la vida más fácil a tus hijos o les preparas para el futuro?

Cuéntame y comparte si te ha gustado, por favor.

 

Gracias.

Lily

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Un comentario

  1. Comparto todo lo que dices pero hay momentos en los que… ¡qué difícil no echarles una mano jeje! O también discenrbir si realmente pueden solos o necesitan ayuda. En cualquier caso, tengo claro que ellos pueden mucho más de lo que pensamos.

    El vídeo es maravilloso 😂😍

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