Mi relación con el «positivismo».

Muchos de vosotros me estáis felicitando por el buen humor y ánimo que destilo en cada uno de las publicaciones que subo a instagram o facebook, me decís que es una maravilla tener esa vitalidad y esas ganas de superarme y luchar, que así todo será más fácil.

 

Os agradezco los comentarios, yo apenas soy nada, no puedo compararme en la lucha con otrxs valientes que están peleando ahí afuera por cosas mucho más complicadas, difíciles o dolorosas, yo sólo soy una pequeña parte que intenta hacer un poco mejor las cosas, no sólo por mí, sino por las personas que me rodean.

 

No siempre fui así.

Al principio sí.

Pero… luego no.

 

Me decían que era un cascabel, pero el cascabel se cayó (o lo tiraron o permití que lo arrojaran) y se rompió, se quedó en silencio y no quiso sonar mas, lo que quería era estar quieta, callada, sin molestar, sin sonajear, sin apenas ser percibida. Pasó mucho tiempo… mucho tiempo, tanto, que casi se me olvida comer, sonreír, bailar, respirar, levantarme de la cama, casi se me olvida reír a carcajadas y a punto estuve de olvidar que soy importante para muchas personas pero también para mí misma.

 

Y un día, después de mucho buscar, encontré un motivo por el que luchar y de nuevo comencé a tintinear, temerosamente al principio y un poco más fuerte cada vez. Me he aferrado a ese motivo, que luego se duplicó, que se convirtieron en mis dos maestras por las que tanto tengo que vivir, por las que tanto tengo que agradecer, por las que tanto tengo que aprender…

 

Y fue queriéndolas a ellas que aprendí a quererme, a querer ser mejor persona, a querer dar lo mejor de mí, a querer disfrutar cada día con intensidad, que a pesar de los problemas necesitamos tener un motivo por el que levantarnos e intentar ser felices, y si ese motivo, somos uno mismo, mejor. Quizás yo lo aprendí al revés, y fue a través de ellas que evolucioné y crecí para mí, pero qué más da, lo importante es que lo aprendí y no lo he olvidado; estaremos con nosotros mismos el resto de nuestra vida, y es mejor que seamos amables con nosotros, que nos cuidemos, que nos respetemos, que nos escuchemos y que vivamos con alegría. No hace falta que estemos alegres todo el tiempo; sería engañarnos, sería mentirnos y mentir a los que siguen nuestros pasos… podemos llorar, podemos estar tristes, podemos estar enfadados, podemos sentir asco o miedo, pero lo que no debemos hacer es quedarnos anclados en esa emoción porque lo único que conseguiremos será hacernos chiquititos y no querer movernos de ese falso cobijo, de esa falacia que es creer que tienes todo controlado.

 

Así que aquí estoy, humilde y sencilla, con el mejor humor que puedo tener dadas las circunstancias. En realidad,  si miro hacia atrás y lo pienso bien, soy una auténtica guerrera, -como muchas que conozco y miles o millones que desconozco-.  He pasado por mucho, quizás otro día me atreva a contártelo, si pudiera interesarte, de momento, darte las gracias a ti, por estar; gracias a la vida por darme oportunidades de crecer y evolucionar; gracias a mis maestras por enseñarme el poder de una sonrisa y gracias a mí misma por no haberme rendido y perseverar.

Publicado en El blog de Lily y etiquetado , , , , , , , , , , , , , .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.