En una piscina se ven a dos niñas tumbadas dentro del agua ayudándose de dos churros acuáticos a mantenerse a flote. ambas llevan gafas de sol y la imagen transmite calma

¿Mi calma o la tuya?

¿Qué fue primero el huevo o la gallina?  ¿Tu calma o la de ellxs?

¿Que patrón de comportamiento estás utilizando de forma habitual en tu día día en general y en la crianza de tus hijos en particular?

Tus hijos ¿ven serenidad en tu comportamiento? ¿en tu actitud hacia ellos? ¿ven desbordamientos emocionales? ¿gritos? ¿pérdidas de paciencia? O por el contrario comprueban que cuando las cosas no salen como tu quieres te conformas de una forma serena buscando el lado positivo de lo que ha sucedido, que a pesar de las dificultades no te rindes e intentas seguir buscando soluciones, que te comunicas con ellos y con los demás desde la serenidad y desde la calma, que cuando te enfadas, porque tienes derecho a enfadarte y sentir el amplio espectro de emociones que existen, eres capaz de volver a tu centro y buscar la mejor forma de gestionar ese desbordamiento emocional.

Si tus hijxs no ven la calma en ti, será muy difícil que puedan modelarla.

Es por eso que aunque tengas la necesidad imperiosa de ir de un lado a otro colocando cosas, arreglando el salón, preparando la cena, poniendo y quitando lavadoras, contestando e-mails o llamadas de trabajo de última hora, es vital que tus hijxs también vean que en algún momento te tomas un tiempo para ti; puede ser compartido: hay madres y padres que me dicen que ellos desconectan de sus problemas pasando un rato jugando con sus hijxs, pintando, leyéndoles un cuento, ¡genial! no te estoy diciendo lo contrario, si esa es tu manera de recargar la batería, no dejes de hacerlo. Y si necesitas sentarte en el sofá, tomarte un café (caliente),  darte un baño, o parar simplemente a mirar el techo de la habitación, hazlo. 

Y si tus hijxs te preguntan que haces, diles la verdad: 

«Cariño, mamá/papá necesitaba descansar un poco, así que me he sentado, (tumbado…), 

para recobrar la serenidad que necesito para poder estar a tope con vosotrxs…» e incluso podemos añadir explicación, ayudarles a entender «es importante conocer lo que nos gusta para que cuando sintamos que nos ponemos tensos, enfadados, o desconectados con nuestra verdadera esencia podamos parar aunque solo sea unos minutos para volver a llenarnos de energía. Está bien parar, está bien descansar.» 

Rebajar la auto-exigencia: Es un mensaje que rebaja la auto-exigencia a la que estamos sometidos (es decir, a la que nos sometemos nosotros mismos) y sometemos a nuestros hijxs. Es cierto que debemos tener cierta actitud activa, luchar por algo que queramos,  pero jamás desgastarnos, por nada ni por nadie, porque la primera persona que lo sufre somos nosotrxs mismxs y los segundxs, los que nos rodean, y muy a menudo nuestra pareja e hijxs…

Parar para reflexionar: A veces vamos como pollo sin cabeza, quizás si nos dedicáramos un tiempo a pensar qué es importante, realmente comprenderíamos qué es lo verdaderamente importante, ¿no?

Darnos permiso para no ser perfectos, para buscar la forma de ser nosotrxs, no quien nos exige la sociedad, la familia, el trabajo, la escuela, o el vecino del quinto..

Rebajar el distress: todxs, niñxs y adultxs, estamos sometidos a un gran estrés tóxico y continuado en el tiempo que a la larga (y cada vez mas en el corto plazo) nos está dañando, no sólo a nivel mental, sino cada vez más en el plano físico/fisiológico.  Desde hace unos años, los neurocientíficos han establecido que los niveles de la hormona del estres tóxico, el cortisol, están tan altos que es como si estuviéramos constantemente en peligro de muerte. Lo cual nos conduce inexorablemente a un círculo vicioso en el que no conseguimos recuperarnos hasta que finalmente sea demasiado tarde.

Yo sé, que no te estoy contando nada nuevo, y que todo esto lo sabes.

Sólo te pediría que nuevamente tomaras conciencia y que sobre todo, tomaras esta gran responsabilidad que tienes a tu alcance para ser un buen ejemplo y facilitarle a tus hijxs otra herramienta más de gestión emocional, para que nadie les haga sentir mal cuando estén parando para recuperar fuerzas, que no tengan que justificar ante nadie su comportamiento, para que sean lo suficientemente valientes e inteligentes emocionalmente como para saber que descansar y parar es bueno para ellxs y para lxs que les rodean.

 

Si tú paras, les estás dando un modelo y un ejemplo a seguir.

¿Cada cuánto te tomas un tiempo para parar y descansar? 

¿Les explicas a tus hijxs cuál es tu manera de desconectar y para qué lo haces?

¿Les has preguntado qué les gusta hacer cuando no se sienten bien para recuperar su serenidad, su centro?

Cuéntame tu experiencia, si te apetece.

Y si te ha gustado el artículo, por supuesto, compártelo.

Adelaida @2PositiveKids

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