Cuando te miran, lo das todo.

Me he topado con la imagen que tenéis en la portada del post con la frase que dice:

 

“CUANDO TE MIRAN, LO DAS TODO”

 

Esa frase, según la filosofía en la que confío y la mentalidad con la que estoy educando a mis hijas, basada no solo en herramientas de Disciplina Positiva, sino en base a mi formación como coach personal y familiar, me recuerda a que en demasiadas ocasiones en esta sociedad se promueve a que se hagan cosas para los demás, para que el otro vea lo que tengo, lo que hago, lo que soy (lo que toda la vida se ha denominado “aparentar”).

 

Según la filosofía que yo defiendo,  la frase quizás estaría mejor formulada si dijéramos a nuestros hijos :

 

“AUNQUE NO TE MIREN, DA LO MEJOR”

 

Con esta frase, más bien se pone foco en la persona, en este caso, en el niño o la niña que estamos educando, en que aunque nadie le esté mirando, él debería conocer cuál es la opción a elegir.

 

Es en parte por eso, que en Disciplina Positiva no utilizamos los premios o los castigos, porque al final, ambos son métodos conductistas en el que se promueve el “haz esto y tendrás una recompensa”, o bien “haz esto otro y tendrás un castigo”.  No sólo funciona en el modelo educativo, si nos paramos un poco a pensar, toda la sociedad está regida por frases de ese estilo.

 

Y no te engañes pensando que el premio es mejor que el castigo; lamento decírtelo pero el premio es la otra cara de la moneda del castigo. Como te digo, es posible que pienses que el premio no es malo, o no es tan malo, quizás que es mejor el engatusar con “miel”.  Si te digo la verdad, hace un tiempo pensaba exactamente eso, me decía.. “Si ni siquiera voy a poder usar los premios… ¿qué puedo hacer para que mis hijas hagan lo que yo quiero?

 

Ante esta situación, quisiera plantearte lo siguiente:

 

Imagínate que yo le ofrezco a mi hijo o a mi hija una bicicleta si tiene “buenas notas” al final de curso. En este caso, las notas o estudiar se convierten en el obstáculo que mi hijo o mi hija tienen que sortear para conseguir la bicicleta, es decir, es un mal necesario para obtener realmente lo que quiero, la bicicleta.

¿Para qué crees que está estudiando mi hijx?

¿Para conseguir una bicicleta o para aprender?

 

Si te paras un momento a pensarlo,  los niños y niñas tienen un magnífico don: son seres curiosos, y están deseando aprender constantemente. No paran de investigar un momento, ¡¡son auténticos científicos en potencia!!  Y somos nosotros los adultos (con toda nuestra mejor intención) los que interferimos con esa biología fabulosa, incluyendo en el proceso educativo figuras tales como: la pegatina por hacerlo bien, el sello por traer los deberes hechos, el helado por estar quieto y callado, la consola por aprobar todo…. ¿te suena?

 

Lamentablemente con estas actuaciones por parte de los adultos estamos desvirtuando todo el proceso y creando en cierto modo personas ávidas de intercambios materiales, orientadas a resultados en lugar de a disfrutar de los procesos, a no agradecer cómo somos o lo que tenemos y es una rueda que se retro-alimenta, pudiendo llegar a los consabidos chantajes y frase del estilo: “ ¿qué me vas a comprar si apruebo? ¿Y qué me das si hago esto?”

 

Por tanto, con métodos conductistas como los premios y castigos, te planteo, “¿quién crees que está regulando el comportamiento del niño/a?”

 

Para mí, la respuesta está clara. El comportamiento está siendo regulado por un agente externo al niño, ya sea el padre, madre, profesor, hermano mayor, tío, abuelos, etc. y lo que buscamos en Disciplina Positiva es que los niños y niñas sean capaces de saber qué es lo correcto en cada ocasión, aunque nadie les esté mirando.

 

Y entonces, ¿cómo puede saber un niño o niña que es lo correcto en cada ocasión?

Con nuestra ayuda.

Con nuestro acompañamiento.

Con nuestro tiempo.

Con nuestras explicaciones.

Con nuestro amor incondicional.

CON NUESTRO EJEMPLO.

 

Nosotros, sus adultos de referencia somos los que debemos estar ahí, a su altura explicándole que cuando él o ella hacen algo, eso tiene una consecuencias para los demás, que formamos parte de un sistema, ya sea el familiar, el escolar, en las amistosas, etc. pero sobre todo que debe saber que hay cosas que no se deben hacer aunque nadie esté mirando, por ejemplo:

no quito el dinero de encima de una mesa aunque esté sola en clase y nadie me vea” y como este ejemplo, estoy convencida de que te conoces miles más.

 

Si directamente castigo a ese niño porque ha tenido un comportamiento “poco apropiado” y no dedico el tiempo en explicarle, por ejemplo,  las consecuencias que pueden tener sus actos, o no trato de entender el motivo por el que lo ha hecho, o le juzgo sin dejar que explique sus razones, o aunque no las tenga, si no invierto tiempo en enseñarle , ¿que piensas que puede hacer la próxima vez que se encuentre en una situación similar? Estoy convencida en que lo que pensará en en cómo salirse con la suya la próxima vez, sin que nadie se entere.   

 

Te animo a pensar en lo que has leído en este artículo, y me digas qué opinas, si te ha encajado o por el contrario no le encuentras sentido del todo.  

Y si tienes dudas o algún reto específico con el comportamiento de tus hijxs, te invito a que te pongas en contacto conmigo para tratarlo de forma concreta, con herramientas respetuosas, adecuadas a la edad de tu hijo, con ejercicios de introspección para ellos y también para ti, puesto que también nosotros, los adultos, deberemos aprender a educar desde la calma, desde la paciencia, desde el conocimiento y el autoconocimiento.

En la aventura de la crianza y educación, todos tenemos nuestra parcela de poder y es nuestra responsabilidad asumirla.

 

Comparte si te ha gustado y crees que puede ayudar a más personas.

Gracias.

Adelaida @2PositiveKids

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