¿Cómo tratamos a nuestros hijos?

He pasado unos días con mi familia (mi pareja y dos niñas) en un Hotel familiar. No es la primera vez que vamos, al contrario, desde que estaba embarazada de Maxi hemos venido todos los años, al menos unos días, primero, porque como te decía, es un hotel familiar, eso quiere decir que está lleno de niños, pero además, es que todo el mundo es muy agradable con los niños y el mundo niño, si hay ruido en el comedor porque un bebé llora, nos miramos y pensamos, «hoy por ti y mañana por mí», porque un mal día lo tiene cualquiera, un peque que no ha dormido bien, una rabieta (rabieta? ¿qué es eso? 😜. Si tus peques aún no tienen entre el año y medio y los 6, aún no has llegado a lo bueno) o un llanto desconsolado por «vaya-usted-a-saber-el-motivo«. El personal igual, nunca una mala cara ante cuchillos que salen volando por los aires, vajilla que cae rota al suelo, comida desparramada…

El caso es que cada vez que vengo, me encuentro cómoda, porque me siento arropada, la gente en general es agradable, solidaria, ética, colaboradora… en fin, que hay lo que se dice buen rollo.

Sin embargo… oh, oh…⚠️⚠️

…este año ha sido una pena. Y no lo digo por el hotel y/o el personal. Ellos han estado estupendos como siempre; este año me han fallado los padres.

He oído insultos, bofetones, malas palabras, empujones, pellizcos, amenazas, etc.  NO DABA CRÉDITO.  En serio te lo digo, me he llevado una auténtica desilusión con la «humanidad» en general.. y pensaras que soy una exagerada. Si, vale, es posible…¡o no!

No entiendo cómo somos capaces de hablar como hablamos a las personas que supuestamente más queremos. No me cabe en la cabeza que para que alguien se comporte como tú quieres (porque consideras que en ese momento es lo adecuado), le plante un bofetón o una colleja , que si alguien no se quiere tomar los tres trozos de pescado,  -porque ya le has «metido» antes medio kilo de macarrones con tomate y carne picada-, le tengas que insultar y decirle que a ver si se termina el plato de una p*ta vez,  que si tu hijo «molesta» porque te hace una pregunta en el desayuno, tú le tengas que dar una contestación subida de tono ordenándole que se calle y coma y …¿Cómo era eso?? Ah si: «Que se esté un poco «quietito»… 🆘🆘

Que manía tenemos los padres con eso de que los niños no se muevan (es curioso, cuando son bebes, y están ellos todos monos tan agustito en la cuna o en el parque del suelo, nos empeñamos, los papis, en levantarles forzándoles a sentarse (en posturas que para su edad no están fisiológicamente preparados) o cuando aún no caminan nosotros, si, los papis, nos empeñamos en que cojan un andador o nuestros dedos y venga paseo para arriba y para abajo, y luego nos quejamos «tengo los riñones destrozados», claro… pero si nadie le dijo a usted buena señora (o buen señor) que le animara a caminar…  y así pasa, que luego cambiamos de idea y les pedimos «que se estén un poco quietitos»,  o que no jueguen, o que no salten, o que no sean niños…

Y yo soy la primera que con este carácter que tengo, pierdo el norte, el sur, y la brújula entera, soy la primera que tengo que irme a «tranquilizarme» a mi «cama-calma» para no dar un grito y/o ponerme a berrear, la primera que necesito agitar y agitar para luego mirar y remirar el famoso frasco de la calma y ver posarse toda la purpurina en el fondo, porque es AGOTADOR, si, es agotador tener a una personita (o dos, o tres o …) detrás de ti todo el tiempo, preguntándote, pidiéndote cosas, llorando por qué las cosas que te han pedido no son exactamente cómo te las había pedido, porque cambia de opinión a lo que te había pedido, porque te vuelve a pedir otra cosa y no le has contestado en una milésima de segundo, porque no puedes atender a dos (o tres o cuatro conversaciones al mismo tiempo, vamos, yo NO PUEDO, si tú eres capaz, genial, eres mi ídolo y te felicito), porque no encuentra su juguete favorito, porque su hermano o hermana le han cogido su juguete favorito, porque se ha roto su juguete favorito, porque llueve y no puede ir al parque, porque hace sol y el tobogán quema, porque no quiere ir a la playa, porque quiere ir a la playa, etc etc.

¿Me sigues verdad?

Los niños lo viven T.O.D.O. con mucha intensidad.

Y esa intensidad nos A.G.O.T.A.

Y es humano y es comprensible y frustrante y es entendible que vengamos de trabajar y estemos cansados, de mal humor, hartos y hastiados, pero, de verdad quieres pagarlo con tus hijos? ¿Esos que te miran y adoran como un DIOS? ¿Ese es el ejemplo que queremos ser para ellos? ¿Que vengan del cole refunfuñando de su día de M*erda? ¿Así vamos a conseguir que quieran esforzarse y estudiar para conseguir un trabajo? Si nos ven a nosotros dirán, «quita quita, esto de estudiar para encontrar un trabajo debe ser muy malo porque fíjate mamá o papá todo el día de mal humor»
Intentemos al menos aunque sea delante de ellos no transmitir esa negatividad y ya nos quejaremos a nuestra pareja, amigos o demás que además nos entenderán perfectamente, porque muchas veces, trabajamos para conseguir dinero, porque nuestro trabajo no nos satisface, pero no tenemos otra opción (¿o si la tenemos? -ahí te lanzo otra pregunta-).

¿Y en vacaciones? En un Hotel con todo «incluido»,  ¿que estrés puedes tener? Ojo, que no estoy justificando que si tengo estrés me puedo desquitar con el primero que tengo a mano, es decir mi pobre e indefenso hijo, ¡no! Ni mucho menos, pero es que estoy tratando de imaginar qué posible situación traumática tiene que darse para que en tu sano juicio, llegues a hablar o actuar del modo ruín, condescendiente, dañino e inmoral como el que he visto estos pasados días y la verdad es que no se me ocurre ninguna situación o circunstancia.

Y no se me ocurre ninguna porque antepongo el RESPETO hacia mi persona, hacia la otra persona (en este caso mi hijo/a) y al entorno en esa «imaginaria» situación insostenible.

Yo no consiento que alguien me hable mal o me insulte o me pegue. Y quiero que mis hijas sean capaces de defender ese derecho y ese respeto hacia si mismas. Por ende, ese respeto se extiende al otro y al entorno, no insulto ni pego ni humillo a nadie ni me pongo a dar patadas a los muebles o a romper coches.

Ese respeto se enseña en casa. Y se enseña desde pequeños. No cuando tienen 10, 13 ó 16 años, porque ahí, ahí ya será demasiado tarde, ahí ya habremos perdido toda fuerza moral, se trata de una carrera de relevos (o «un pico y pala» que diría mi entrenadora de Disciplina Positiva, @MarisaMoya ) es ardua y no se gana en un día, es una carrera que durará toda la vida. Pero eso sí, no olvides que es una carrera de colaboración, no de competición, como en los relevos, el equipo es mejor si cada uno de los componentes del equipo es mejor.

No quieras competir con tus hijos, ¿para qué? nuestro trabajo consiste en hacerles mejores personas y el ejemplo será su mejor guía;   Ahora bien. Tú decides que ejemplo quieres ser.

Para que lado quieres que se incline la balanza:

-para el lado de los que ayudan, colaboran, cuidan a los demás, se preocupan por los otros, tienen habilidades sociales, respetan, son resilientes, escuchan, tienen empatía, etc… o

 

-para el lado de los que no comparten, no les importan los demás, prefieren pensar en ellos mismos, solo se centran en si mismos, les dan igual los demás, no saben gestionar sus emociones, tienen ataques de ira, se frustran fácilmente, solo hablan ellos, tiranizan, no quieren ayudar, etc.

 

 

 

Como te digo, yo soy la primera que necesito contar hasta 10, y no estoy tratando de dar ninguna lección moral a nadie. Creo firmemente que la violencia genera violencia, y no es el típico «topicazo»… lo sabes tan bien como yo.

Cualquier-tipo-de-violencia.

Y sé positivamente que un niño o niña que se porta mal es un niño o una niña desalentado/a o desmotivado/a. Que no debemos centrarnos en el comportamiento sino bucear e indagar que le pasa realmente.

En un próximo post te hablaré de las 4 metas erróneas en el comportamiento de los niños según la Disciplina Positiva y espero que te ayude a encontrar soluciones para esos momentos en los que no logras dar con la tecla, se que lo haces lo mejor que sabes y aún así, no logras la solución eficaz a tus conflictos. Si siempre haces lo mismo y no funciona, ¿que te parece si pruebas algo diferente?

 

Cuéntame tus experiencias, dime cómo podría ayudarte, juntos y haciendo las cosas diferentes, podríamos conseguir resultados positivos y durareros.

 

Gracias por estar ahí… y si te ha gustado este artículo… compártelo si te apetece.

Besitos.

Lily

 

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