10 trucos para que tus hijos sean más comunicativos

 

Hay niños que son de contar cosas, sus cosas, cosas del cole, de amigos, de conocidos, de lo que oyen por ahí… por el contrario, otros son más reticentes y aunque sean habladores en general, cuando les haces alguna pregunta en concreto, suelen responder con «no sé», «bien/mal», » ahora no me apetece», «no me acuerdo», etc.

Este es el caso de mis hijas. Y como te decía, no es que sean poco habladoras, que va, pero en temas por ejemplo del colegio no cuentan nada. Tampoco cuentan si algo les va bien o mal, si tienen alguna preocupación, si tienen problemas con algún compañero o si han tenido algo especial en el cole.

Como padres, nos interesa conocer lo que les pasa a nuestros hijos y es posible que nos preocupe la existencia de algún problema y que nosotros no nos enteremos, no hace falta utilizar mucho la imaginación, pero todos conocemos los casos de acoso escolar en los que los padres «siempre son los últimos en saber lo que sucede»…

Entonces, ¿cómo podemos hacer para que siendo de esta forma, se comuniquen con nosotros, nos cuenten lo que les sucede y en definitiva «abran su corazón»?

En muchas ocasiones no se trata de preguntar.

A veces se trata simplemente de hablar y dejar el tiempo suficiente para poder ESCUCHAR.

 

 

Aquí te cuento las técnicas que hemos utilizado en casa y que nos han dado muy buen resultado:

1.- Ser ejemplo.
Ya nunca les pregunto si han pasado un buen día  en el cole o qué es lo que han comido. En vez de eso, empiezo hablando yo: «¿sabéis que he comido? Lentejas de primero y pollo de segundo. Y de postre manzana. Lo más rico ha sido el pollo que estaba muy crujiente…»… y casi siempre me suelen responder con «pues yo también he comido manzana de postre» o «pues yo he comido sopa y pescado», de ahí vamos sacando información y tirando del hilo.

 

2.-  Juegos.
En casa utilizamos el juego del come-cocos para preguntar por cosas. Elegimos un color y detrás de la casilla se encuentran preguntas del estilo:

-Dime una persona adulta que te parezca simpática

-Dime una persona adulta que te grita cuando te habla

-Dime el nombre de un compañero de clase con el que te gusta sentarte en el comedor

-Dime el nombre de alguien a quien te gustaría parecerte.

 

 

3.- Antes de dormir nos decimos tres cosas:

-Lo que más nos ha gustado del día
-Lo que menos nos ha gustado del día
-Lo que medio/medio

Y todos respetamos nuestro turno y repasamos el día buscando esas tres cosas.

 

4.- Si me fuera de vacaciones me gustaría que viniera con nosotros,  (nombrar a 3 amigas/os….. )  de este modo podremos conocer las personas más afines de nuestros hijos.

La versión «buena» de este punto sería: «si me fuera de vacaciones no me gustaría encontrarme con (nombrar a 3 niños/as)…  y te explico porque está es la versión buena, porque es la más jugosa;  con esta pregunta sabrás las personas con las que tu hijo/a no tiene afinidad, o se lleva peor que con otros.

 

5.- Hablar en primera persona sobre los sentimientos:

-Yo hoy estoy enfadada porque no he encontrado aparcamiento fácilmente…
-Yo estoy triste porque no he podido ver a mi compañera…
-Estoy muy contenta porque he podido desayunar con dos amigos que hacía tiempo que no veía….

 

6.- Hablar de nuestra propia infancia.

Es curioso cómo les gusta hablar de cuando papá y mamá eran pequeños, y cómo se enfrentaban a situaciones similares a las que están viviendo ellos. Lo ideal es buscar situaciones espejos e intentar reflejar una conducta que les reafirme la autoestima o les ayude a enfocarse en soluciones, en metas reales, etc.  Si después de decir nuestra frase esperamos lo suficiente, veremos como ellos también nos cuentan algo de su día a día.

Ejemplos:
-«Yo cuando era pequeña jugaba mucho con una muñeca que se llamaba Sonia, era mi favorita y un día se rompió y la abuela me compró otra igual pero ya no era mi favorita porque aunque era igual, no era la misma. No olía igual, no estaba tan suave… ni siquiera tenía la cara igual…. «

-«Cuando tenía tus años, me encanta saltar a la comba, pero me daba vergüenza tropezarme con la cuerda y caerme, y entonces yo…. «

-«Cuando iba al cole, me encantaba una clase en la que podíamos dibujar flores de muchos colores y un día la profe me dijo…»

 

7.- Hablarles de su propia infancia.

En fin, cuando digo de su infancia, tendremos que remontarnos quizás uno o dos años atrás, de cuando eran algo más pequeñas, o bebés; a mis hijas les fascina saber cosas suyas y hacen muchas preguntas de cómo eran, como hablaban, etc y suelen relatarme cosas que hacían sus compañeras o amiguitas cuando también eran bebés o lo que hacen los hermanos/as de ellos y como se tratan …

 

8.- Hablarles de nuestro trabajo.
A veces de mi trabajo real y otras veces de mi trabajo «inventado». Obviamente no les digo que he estado redactando un e-mail aburrido para un compañero que tiene que aprobar una solicitud de «bla-bla-bla», sino que también adapto el lenguaje; por ejemplo: «He escrito una carta con el ordenador y me ha costado un poco. Al final con lo que me he esforzado me ha gustado el resultado y cuando lo ha visto mi jefe también le gustó»;  Sobre todo, hablo en positivo del trabajo. Y te cuento el motivo: mi trabajo es la réplica de su colegio y prefiero que tengan presente una buena imagen del trabajo, así ellas en el futuro quizás tengan ganas también de ir a un trabajo, o se esfuercen en su día a día por encontrar un trabajo tan «divertido» como el de mamá.

 

9.- Hablarles de nuestro pasado reciente y nuestro futuro inmediato.
Repasamos las vacaciones con sus cosas buenas y malas, pensamos en el fin de semana anterior y cosas chulas que hemos hecho y podemos volver a repetir, planeamos cosas para el fin de semana que viene, qué cosas podríamos hacer juntos, cuál sería un plan ideal, que pasaría si al final no pudiéramos hacer lo planeado, que plan alternativo podríamos hacer  o qué cosas no nos gustaría volver a hacer…

 

10.- ¿Es un problema pequeño, mediano o grande?
Cuando se enfrentan a un problema, independiente de que nosotros creamos que «no es nada» o «es una nimiedad», en casa procuramos darle una medida de la importancia de las cosas.

Ejemplos:
-Que se manche la camiseta en el comedor no es un problema para mi hija.
Para mí es mediano

-Que separen a mi hija de su mejor amiga de clase es un problema pequeño (mama, la veo en el patio y en el comedor todos los días)
Para mí era grande puesto que pensaba que sufriría más la separación.  

-Que se caiga y rompa un vaso es algo pequeño.
Para mí es un problema mediano (van muchas veces descalzas y tengo miedo a que se les clave algún cristal no recogido)

-Que tenga que esperar 30 minutos para mí tse en una atracción es un problema mediano.
No es un problema para mí. Es un fastidio

-Que se rompan las ceras «guarronas» ahora es un problema mediano (y a veces pequeño, depende del color que se rompa)
No es un problema para mí

-Que se nos olvide la chaqueta en el colegio es grande.
No es un problema para mí

-Que la sopa de cocido tenga más garbanzos que fideos es un problema grande.
No es un problema para mí

-Que la sopa queme para ellas es un problema grande.
No es un problema para mí. 

-Que el coche se quede sin batería no es un problema para ellas..
Para mí es un problema muy grande

 

Esto además de ayudarnos a nosotros los adultos a hacernos una idea de cómo perciben el mundo los más peques , nos permite darnos cuenta de que tenemos diferentes prioridades y que no valoramos las mismas cosas en la misma medida.

Eso no significa que lo nuestro es más importante y que lo de ellos no cuenta.

No.

Debemos deberemos respetar esa percepción e ir ajustándolas con la realidad, puesto que ayudará a los pequeños a aprender a manejar la frustración. No es que la toleren o no, sino que empezarán a darse cuenta de lo que puede llegar a ser importante de verdad.  Y aunque sea para nosotros «una tontería», no deberíamos comportarnos como si lo fuera, sino como te digo respetar su emoción y acompañarla.

 

¿Qué te parecen estos consejos?

¿cuáles son los que aplicas en tú con ellos?

Espero que te hayan gustado y si es así, compartas.

Besitos.

Lily

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