¿Tienes que hacer? o ¿Quieres hacer?

A veces estamos tan centrados en nuestro día a día, metidos en la vorágine que nos come, que al final no nos damos cuenta de lo que verdaderamente es importante, y no sólo eso, sino cómo hemos dejado que lo que era importante, lo que era valioso para nosotros, lo que nos aportaba tanta felicidad, placer o bienestar lo hemos relegado a un segundo plano simplemente porque lo hemos canalizado mentalmente a la obligación.

 

¿En qué momento has dejado de querer hacer cosas, para pasar a tener que hacer cosas? En mi caso lo tengo claro, ha sido en el momento en el que he antepuesto a los demás a mis propias necesidades, en el momento que he dejado de cuidarme para cuidar a los demás, en el momento que estaba tan cansada para dedicarme tiempo que ha pasado a convertirse en una obligación. Y no digo en una obligación más, porque en mi caso, cuidar de los que más quiero, hacer cosas por ellos, pasar tiempo con ellos, dejar de hacer cosas que me gustaban por complacer a los demás, no ha supuesto un sacrificio porque lo he hecho con ganas, con amor, con pasión, con deseo de compartir esos momentos. Lo que ocurre, y como todo en la vida, es que en el equilibrio está la sabiduría. Es decir, no sé cómo ha pasado, pero ha pasado. Dejé de ser la protagonista de mi vida para pasar a ser la actriz secundaria, a ser la moderadora en el debate, a ser el anexo del contrato… En algún momento perdí las riendas de mi vida y yo misma me convertí en un accesorio, valeroso, sin duda, pero un accesorio al fin y al cabo.

En ese momento dejé de hacer las cosas por que quería hacerlas y empecé a hacerlas porque “tenía” que hacerlas, y ya todo fue una obligación… el ir a recoger a mis hijas al colegio suponía “tener que ir a buscarlas al colegio”, el estar inventando cuentos y marionetas con ellas suponía “tener que estar jugando con ellas”, el ir al gimnasio para sentirme bien conmigo misma, para sentirme fuerte físicamente se convirtió en “tengo que ir al gimnasio para desconectar” el salir con las amigas para bailar y pasar un rato agradable se volvió en pereza porque “tenía que quedar con ellas para tener vida social…

No me había dado cuenta hasta que estaba imbuida en una espiral que me estaba atrapando cada vez más profundamente, y esto repercutía en todo mi entorno, en el laboral, en el personal, en el de faceta de madre, en el plano emocional… Era estar emocionalmente sobrepasada constantemente porque tenía tantas cosas que hacer…

Es cierto que  hay cosas que tienes que hacer, por ejemplo tienes que ir a trabajar, a menos que seas millonario, yo no lo soy, ni tengo herencias, ni vivo de las rentas, al contrario, tengo hipoteca , gastos ordinarios y extraordinarios familia, etc… pero, si cambiamos de actitud lo veremos de forma mucho más positiva y en lugar de tener que ir a trabajar, con lo que implica: soportar al compañero que no ha hecho su trabajo, aguantar el jefe que a ver qué tripa se le ha roto hoy, a ver qué fuego hay que apagar hoy porque los del departamento “X” han hecho la “cagada” del siglo, veremos que las cosas no son tan negras como las imaginamos inicialmente.

Si. Te entiendo, seguro que tienes esos y más problemas, lo que ocurre es que si te centras en lo malo, serás una pieza más que haga que lo malo aflore aún más. Y tu puedes ser la diferencia.

Tu puedes cambiar el tengo que, por el quiero….

Quiero ir a trabajar de buen rollo, quiero tener problemas que solucionar para fomentar mi creatividad, quiero que mi compañero me cuente sus penas para darme cuenta de lo afortunada que soy, quiero que mi jefe me ponga a prueba para tener argumentos suficientes para pedirle un aumento de sueldo, y así con todo.

Esa es la actitud que deberás buscar en lo más profundo de tu ser para en lugar de sobrevivir a una vida monótona, aburrida y del montón, pasar a ser protagonista real e intrépido de TU VIDA, así con mayúsculas, así, serás capaz de tomar tú las decisiones de lo que quieras que te pase en lugar de esperar a que te pasen cosas.

 

En el momento que te des cuenta de las cosas que realmente quieres hacer dejarás de considerarlas como una obligación y pasarás a disfrutar de todos los momentos del día.

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