Papá, mamá, ¿tú como gestionas tus emociones?

A raíz de unos comentarios que me han hecho unas grandes mamis amigas mías, he aprovechado un poco de tiempo (y se lo he robado a Morfeo) para comentarles mi visión sobre un tema que les preocupaba, sobre lo difícil que es la maternidad, lo intensos que son los niños, cómo a veces les gritamos sin darnos cuenta, porque además estamos cansados, y hartos de que nos pregunten cosas, las peleas, los berrinches, las protestas………..

 

Mi contestación iba más o menos así:

“estoy de vacas a pleno rendimiento con la familia. 5 semanas con las niñas 24 horas del tirón, y bueno, es duro porque necesitamos nuestro espacio, ellos tienen su ritmo, nosotros el nuestro y muchas veces no nos damos cuenta que los ritmos son diferentes y hacemos cosas “por ellos”, cuando en realidad es más por nosotros que por ellos. Creo que lo importante es hacer las cosas simples y no mortificarnos.  Está claro que queremos unas vacaciones ideales porque después de todo el año currando, nos lo merecemos, si. Y ellos también nos merecen a nosotros, y además en teoría ahora estamos en un estado de “calma y relax” porque no nos comen las prisas, pero… ¿es esto verdad? ¿o vamos igualmente como pollos sin cabeza de un lado a otro?   

Respecto a lo de perder los papeles, chicas, somos humanas y los perdemos de vez en cuando, ¡ojo! Intentemos que solo sea de vez en cuando. Siento ser la “mala” de la película y romper el encanto de “somos humanas y lo hacemos lo mejor que podemos/sabemos”… Vaaaale, si, lo hacemos lo mejor que podemos, pero si solo nos quedamos en las palabras y sentimos culpa o nos fustigamos y no ponemos remedio, estamos poniendo una tirita. Estamos curando el síntoma y no la causa. Parad a pensar que es lo que realmente os hace perder los nervios, que es lo que os hace saltar. Y justo antes de ese click, retiraos. Recordad que el ejemplo es más importante que todo. Los niños NO nos escuchan, porque estamos sermoneando todo el rato y con tanto “no hagas esto, no toques esto, para quieto, haz esto, bla bla” es que desconectan. 

Los niños nos están observando todo el rato. 

Ojo a cómo os comportáis delante de ellos, con vuestras parejas, con ello, cuando os enfadáis. Retiraros. Al baño, a otra habitación. Poneros sentadas en el sofá quietas, en calma. Os preguntarán… hablad con ellos: “chicos, mamá esta poniéndose nerviosa y necesita un momento de tranquilidad porque no quiero gritaros”.

Al principio os costará descubrir el click, pero cuánto más conscientes seáis más fácil os resultará. 

Y esto no tiene nada que ver con que nosotros adultos expresemos nuestras emociones; yo particularmente creo que es bueno que nos vean expresar nuestras emociones, que vean que estamos tristes o enfadados, pero también que estamos alegres y nos reímos a carcajadas y que disfrutamos de cosas simples…  Si solo “tiramos” de las emociones disconfortantes, pensarán que esas son las más habituales y modelarán esas emociones. A lo que me refiero es lo de gritarles porque eso ya no es una emoción, eso es que nosotros adultos no somos capaces de gestionar la emoción que hay detrás, ya sea por cansancio, por enfado, por frustración, por millones de cosas y les gritemos a ellos. Eso no es dejar que vean nuestra emoción. 

Escuchad a vuestros niños. ESCUCHADLES. De-ver-dad. 

No con un ojo en el móvil, en la cena, en la lavadora o en la tele. Parad cuando os hablen. Y si en ese momento no podéis parar decídselo. “Ahora no puedo, en cuanto acabe te atiendo” y cuando acabes, vas. Y ojo, ve. Porque ocurre que cuando has acabado, la peque o el peque en cuestión ya está a otra cosa y entonces pasas y no vas. ERROR. 

Se impecable con tus palabras. 

Y si dices que después irás, ve. 

Como veis son todos ejemplos muy fáciles, y harán que nuestros niños nos imiten.  No vale un día, no vale una vez, son probablemente todos los días del resto de nuestras vidas. Respetémosles y nos respetarán. Y se respetarán entre los hermanos. No consintáis la violencia. Jamás. “Chicos, en esta casa nos tratamos con cariño. Nos queremos, nos hablamos con respeto”. Y decidles: “no voy a consentir este comportamiento, y explicarle el motivo: yo no quiero que consientas que nadie te trate mal, ni tus amiguitos del cole, ni una profesora, ni un primo…  “ si ven una actitud firme al respecto poco a poco lo irán entendiendo. 

Y no digo que en mi casa no haya “peleas” de vez en cuando, si. Las hay, pero afortunadamente hay pocas, hablan mucho porque cuando eran más pequeñas y una venia a decirme: mamiii, me ha pegado” yo les preguntaba: y tú que le has dicho? Nada. Y que crees que deberías decirle a alguien que te trata mal?  Que no me pegue… y volvía a hablar con su hermana. No me he entrometido en sus “desavenencias”:  le decía y digo: chicas, estoy totalmente convencida de que podéis encontrar una solución satisfactoria para las dos. 

Y aún así, a posteriori hemos hablado del tema, porqué ha surgido la desavenencia,  qué ha pasado, cómo ha sido, qué hemos sentido, qué podríamos hacer diferente la próxima vez, que me cuenten pero a toro pasado (cuando no están ofuscados)  y explicar la visión desde el humano: les digo, “las personas tienen cerebro y utilizan el lenguaje para comunicarse. Los animales se muerden, se arañan se pegan, nosotros los humanos cuidamos a las personas, nos preocupamos por ellas…» en fin, que les doy mucho la paliza, hablo mucho mucho mucho mucho mucho con ellas. Y a veces yo me enfado con ellas y ellas conmigo. Hay cosas que no consiento, y otras, que son mucho más nimias, desde mi punto de vista. Cada familia debe decidir, cada uno sabemos lo que es tolerable, pero en ambos sentidos. No vale decirle no me pegues y soltar un cachete o un “capón “, no vale decir no grites y decirlo gritando, me entendéis ¿no? 

Bueno, siento la chapa y por supuesto podéis no estar de acuerdo conmigo. Os respeto. Es mi opinión. Es lo que me ha funcionado y es como estoy disfrutando a tope de mis dos peques. Porque son lo mejor del mundo, con sus días buenos y sus días poltergeist, jajajajaja

¿cual es tu opinión?

Publicado en El blog de Lily.

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