Rituales: ¡eres poderosa!

 

En casa cuando nos acostamos tenemos muchos rituales, entiendo que como en todas las casas… desde los más básicos que pasan por la higiene, cepillado de los dientes, pijamas, cuentos y besos de buenas noches, hasta los que cada vez considero más vitales para ir sembrando determinadas semillas de actitudes en mis hijas;  a veces pienso que esos nuevos rituales que vamos adoptando son como las cassetes de hipnosis que he visto en algunas películas que los protagonistas se ponen justo antes de dormir para generar pensamientos positivos o dejar de fumar etc. y pienso que es una buena forma de poco a poco ir generando unos buenos hábitos tanto mentales como emocionales.

Hemos tenido versiones respecto a estos rituales que se enfocan en cuidar  lo emocional de cada uno de nosotros, y cuando digo de cada uno, me refiero que yo soy parte activa, de hecho, hay una forma muy fácil de hacer hablar a los niños y es que primero les cuentes tu, que seas el ejemplo.
  • En una primera versión, la básica, todas las noches preguntábamos dos cosas:
-¿qué es lo que no te ha gustado nada del día?
-¿qué es lo que más te ha gustado del día?
  • En una segunda versión añadí la siguiente pregunta:
-Dime algo en lo que te hayas equivocado y qué has aprendido de ello.
  • Y ahora en nuestra versión 3.0 hemos añadido lo siguiente:
-Dime algo de lo que te sientas orgullosa del día de hoy.

Al principio nos costaba encontrar algo, si lo piensas bien, no es fácil encontrar algo en lo que me haya equivocado y de lo que haya podido aprender. Tengo que confesarte que al principio, mis respuestas eran algo «inventadas» y dirigidas a algún tema que quisiéramos tratar, sin embargo, con el paso de los días, el ejercicio de introspección fue convirtiéndose en real y era la primera que deseaba contarlo, es más, en ocasiones, durante el día había metido la pata, o me había pasado algo bueno o algo no tan bueno, y me lo apuntaba mentalmente para contarlo en nuestro ritual nocturno…

A ellas, sobre todo a la peque que acaba de cumplir 4 años, les costaba al principio,  a la mayor con 6, no tanto, pero debía retarlas a que buscaran en su interior,  a que pensaran un poco más, le preguntaba por ejemplo,  si había ayudado a alguien, si había compartido alguna cosa, si había contestado alguna pregunta en clase, si había dibujado algo que le hubiera gustado especialmente, si se había esforzado en la clase de gimnasia, si había podido hacer algo que le apetecía mucho, etc.

Todas estas preguntas derivaron ayer en un mensaje muy potente:

«ERES PODEROSA»…

y es que mi hija se sentía triste porque una amiga no había querido jugar con ella, porque en el patio la había abandonado y ella quería seguir jugando con ella a pesar del rechazo de su amiga.

En ese momento, como madre sentí una punzada de dolor, quizás al mismo nivel que el que ella había sufrido esa mañana y recordaba en esos instantes y le dije más o menos estas palabras.
«¿Quién es el responsable de tu felicidad?
Nadie más que tu es responsable de que seas feliz, si alguien no quiere estar contigo, no insistas, no te empeñes en obligar a la gente a estar contigo. Tu eres una persona que haces cosas maravillosas, compartes tus cosas, das cariño a raudales y procuras ayudar a la gente, no quieras ser el perrito faldero de nadie, ni de una amiga, ni de un novio, ni de tus padres. Ten tus propios criterios y si alguien no quiere estar contigo, vete a buscar otras amigas y preguntales si quieren jugar contigo y si ellos tampoco quieren, utiliza la imaginación, esa creatividad tan inmensa que tienes para inventar un juego en el que seas el protagonista, en el que te lo estés pasando tan bien, que sean los demás los que quieran estar contigo y en ese momento, olvida el rencor, olvida el enfado y permite a tus amigos que jueguen contigo, practica con el ejemplo, no devuelvas mal por mal, no tiene sentido.
No dejes que ellos llenen tu mochila con piedras que te impidan volar, si ellos quieren cargarse de piedras porque te dicen cosas feas, si no quieren compartir sus juguetes, si te tratan mal, no les respondas. Lo primero que tienes que hacer es no creértelo, así las piedras se caerán al suelo, y segundo deberás alejarte, muy lejos, no hace falta que sea para siempre, sino en ese momento y decirles a esas personas que te están tratando mal y que no te gusta, que no quieres que te traten mal, es más, que no consientes que te traten mal, porque te mereces respeto. Que en ese momento no puedes estar con ellas, porque te sientes herida y necesitas alejarte.»
Terminé mi «discurso» con:
«No olvides que eres poderosa, ¿quién es poderosa?»
y ella tímidamente decía, «yo»
y yo volvía a la carga: «¿Quién es poderosa?»
ella respondía «YO»,
«no te oigo», -exclamaba yo-
y ella al final gritando me contestó:
«YOOOO!!! YO SOY PODEROSA».

Para finalizar le dije:

«Exactamente, tu eres poderosa, tu eres la responsable de tu felicidad y nadie más. 
Tu tienes que buscar lo que te haga feliz. Cada día
Cree en tí.
Cree en tu poder»

 

Después mi hija, muerta de sueño me dijo… «Vale mamá… ¿podemos hablar ahora de otra cosa?«…

Me hizo mucha gracia y no pude evitar reirme, mi esfuerzo se vió reducido a un «no seas plasta, corta el rollo», pero en el fondo sé que no, sé que poco a poco ese mensaje irá calando y yo le ayudaré cada día,  ella se sienta cada vez más poderosa.

 

¿Y tu? ¿Tienes algún ritual de este tipo en casa?    ¿me lo cuentas?

Publicado en El blog de Lily, Mente y etiquetado , , , , , , , , , , , .

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