El ejemplo

«Un día, una mujer fue a ver a Mahatma Gandhi con su hijo pequeño.

Ella le pidió:

Mahatma-ji, por favor, dile a mi hijo que deje de comer dulces”.


Ghandi le pidió que la mujer y su hijo regresaran a los tres días.

A los tres días, la mujer y el niño regresaron y Mahatma Gandhi le dijo al niño: 

«Deja de comer dulces” 


La mujer extrañada, preguntó:

“¿Por qué era necesario que regresáramos después de tres días para que le dijeras eso a mi hijo?”

Mahatma Ghandi respondió:

“Hace tres días,  yo no había dejado de comer dulces»  



¿Te has fijado que en ocasiones le pedimos a los demás que hagan cosas que nosotros mismos no estamos haciendo?  ¿Cómo de coherente somos en nuestra vida?



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