¿Cómo logro mis objetivos?

¿Sabías que tener una meta clara, realista, bien definida y un propósito para esa meta te acerca a la felicidad?

Pero, ¿por qué no nos atrevemos a marcarnos metas?

Básicamente por tres motivos:

  1. Pienso que la meta que he establecido no es lo suficientemente importante. Esto no significa que no lo sea, sino que yo percibo que no es una meta tan importante, que quizás es muy pequeña, sin importancia, que no me satisfará completamente… Como no tengo realmente claro qué quiero, al final, no lo considero importante.
  2. No sé cómo alcanzar mi meta. Sé que quiero conseguirla, pero no la forma de hacerlo así que, la dejo aparcada en un rincón del mundo de los sueños y los ideales, esperando que tal vez algún día tenga la inspiración para saber cómo conseguir eso que quiero.
  3. Tengo miedo.  A varias cosas, obviamente sería injusto que me pusiera a generalizar, pero… lo voy a hacer.

Habitualmente tenemos miedo a tres cosas:

      1. Miedo a que pueda conseguir lo que me propongo: ¿y si lo consigo? ¿qué cambiará? ¿cómo me adaptaré? ¿será realmente bueno? Nos surgen muchas dudas y mucha ansiedad ante cosas que a priori estamos deseando y nos parecen que son positivas conseguirlas. El cerebro funciona así: odia la incertidumbre. ASUMELO, ES POSIBLE QUE LO LOGRES, NO ECHES PIEDRAS SOBRE TU PROPIO TEJADO Y UTILIZA UN LENGUAJE AMABLE HACIA TI MISMO. QUIÉRETE Y CREE EN TI.
      2. Miedo a fracasar:  A que no consiga aquello que me he propuesto, con las ganas que había puesto, con el tiempo que le he dedicado, con todo el sacrificio que he hecho… REBAJA LA AUTOEXIGENCIA, SI NO LO CONSIGUES A LA PRIMERA, TAL VEZ A LA SEGUNDA, O TERCERA… MANTEN UNA ACTITUD ABIERTA A NUEVAS POSIBILIDADES. QUIZÁS UN FRACASO NO ES LO PEOR QUE TE PUEDA PASAR.
      3. Miedo al rechazo. Ya no es sólo es temor al fracaso sino lo que puedan pensar de mí las personas que me rodean, es decir, como no cumplo unos determinados estándares, (vaya usted a saber quién los concebió en primera instancia) pienso que si no consigo lo que he establecido, no me aceptarán, no me querrán, no me considerarán. ASUMELO, NO LE PUEDES GUSTAR A TODO EL MUNDO. HAZ UN TRABAJO DE DESARROLLO PERSONAL Y ENFÓCATE EN TUS COSAS POSITIVAS Y PERMÍTETE FRACASAR, APRENDE DE TUS ERRORES Y SI TE MERECE REALMENTE LA PENA, VUELVA A INTENTARLO.

 

 

¿Y entonces, qué puedo hacer para establecer buenas metas y conseguirlas?

Te dejo aquí mis TOP10 TIPS para lograrlo:

  1. Tienes que saber con todo lujo de detalle lo que quieres conseguir, de forma clara, concisa, en qué tiempo y forma, con quien,
  2. Aúna ese objetivo que tienes con el propósito, es decir el motor real; el para qué quieres conseguir eso que te has propuesto.
  3. Escribe lo que quieres conseguir. Si, de tu puño y letra o en el ordenador. Plásmalo en algún documento tangible al que puedas volver en días en lo que la motivación empiece a fallar.
  4. Visualiza la consecución de tu objetivo con todo lujo de detalles, ¿cómo te sentirías al lograrlo? ¿qué estarías viendo? ¿qué escucharías? Todo, como si ya lo hubieras conseguido. Esta herramienta es poderosísima que los deportistas profesionales utilizan con resultados asombrosos y debemos aprovecharnos de ella. Tu cerebro no distingue entre realidad y ficción, así que ¡recréate!
  5. Divide tu objetivo en partes pequeñas y planifícate. Aquí funciona el dicho “divide y vencerás”, te sentirás motivado en cada pequeña consecución y te mereces celebrarlo. No hace falta que montes una fiesta por todo lo alto porque hayas elegido el tipo de letra para tu primera novela o porque hayas conseguido cargar el portátil para empezar a leer los artículos para esa presentación que te han encargado…
  6. Sé realista. Habrá días que estés “on-fire” y te cundirá mucho cada minuto que estás trabajando en la consecución de ese objetivo. Sin embargo, otros días, directamente “no serán tu día”. Está bien, no te machaques, no sirve para nada y además es contraproducente anclarse a pensamientos rumiantes.
  7. Cuando sientas que flaqueas, relee tu objetivo y propósito. Escucha (con profundidad) cómo te suena. Quizás ya no te resuena como cuando lo escribiste la primera vez, tal vez quieras replantearte ese objetivo, o modificarlo en cualquiera de sus variantes, es posible que tus circunstancias hayan cambiado y no sea el momento preciso, pero date tiempo para parar y plantearte las posibilidades.
  8. Dedícate tiempo a ti para las tres d´s: descansar, desconectar y d El cerebro y el cuerpo necesitan momentos de tranquilidad en los que conectar con nuestra esencia. Si te gusta correr, bailar, meditar, salir a dar un paseo, una comida con amigos, etc. cualquier cosa que te permita olvidarte por un momento de esa preocupación que insiste en estar presente.
  9. Toma perspectiva. No estés tan encima de cada tarea o cada sub-objetivo. De vez en cuando permítete tener una visión global para ver si te estás alejando de tu objetivo. Redefine nuevos objetivos pequeños para ajustar la desviación y reprioriza si fuera necesario.
  10. Disfruta del proceso. Sobre todo, disfruta y aprende de cada instante, porque es posible que no consigas lo que te propones esta vez, pero te aseguro que habrás aprendido de tus equivocaciones, y si además las has ido llevando con una actitud positiva, siempre recordarás las cosas menos favorables, como auténticas oportunidades de mejora.

 

Si a pesar de todos estos consejos, no te funciona, siempre tienes la opción de contratar a un coach.

 

Y ya sabes dónde localizarme, ¿verdad?

 

 

Adelaida @2PositiveKids

 

 

Publicado en El blog de Lily, Mente y etiquetado , , , , , , , , .

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